June 19, 2011

Domingo

Son días melancólicos cruzando entre las sábanas.
Pienso en los puntos de inflexión, en esos instantes en que la vida me cabía entre las líneas de la mano. Escucho las palabras silenciosas que no se atreven a nacer... Y aunque se desdoblen demasiado tarde yo las estaré esperando como la primera vez.
Cae la noche sobre la nube de un eterno laberinto. Me miro los pies y me repito que andar no es precisamente estar.
Me pregunto si realmente quiero estar.
Entonces miro mis manos y pido volar.

June 18, 2011

Olas

No puedo llorar.
Lo bueno es que en quince días iremos al mar.
No hay nada que el mar no pueda curar.
Lograré perdonar este pensamiento negro que cargo desde hace varios días.
En una de tantas olas puede que sanen las lágrimas y decidan naufragar.

April 26, 2011

...Y tantas cosas más



Te dije tantas cosas...


... Eres mi beso de buenos días, de buenas noches y el beso por cualquier pretexto durante el día. Eres mi motivo para volver cuando estoy lejos, eres la risa escandalosa capaz de conmover a cualquiera, eres la paciencia en los momentos cuando la presión laboral llega a su límite, eres una dulce voz al otro lado del teléfono, eres una sonrisa sin dientes en las fotografías, eres quien adivina la trama de una película cuando apenas inicia, eres una piel blanca (muuuy blanca) y suave con olor a caramelo. Eres Madrid en el 2004, eres una generación más grande, eres unos pies planos fríos bajo las sábanas. Eres el frío cuando yo sólo siento calor, eres mi MacBook, eres un sandwich de queso con mayonesa; eres Paseo de la Reforma por las tardes y los días en que una caminata nos regresa el equilibrio, eres San Miguel Chapultepec, eres también el Bosque de Chapultepec por las mañanas cuando se respira la frescura de los árboles. Eres la carretera rumbo a las pirámides, eres mi iPod Shuffle, eres la mujer de mis sueños. Eres mi silencio más conmovedor, eres mi futuro y mis planes de retiro con casa en Tequisquiapan, eres el celo que no sabe disimular, eres mi música favorita cuando dices cursilerías, eres una pijama de payasito y otra de borrega. Eres quien se enreda en las cobijas y la comezón de la espalda. Eres mis últimos dos años y los próximos miles; eres mi corazón que late con vida, eres Puebla y sus calles; eres el camino a Hidalgo con escala en Veracruz (¿?), eres el Madrid que ambas reconoceremos en los próximos meses. Eres mi mejor receta para hacer pasta, eres el postre de chocolate que no te gusta, eres el "Lugarcito" de Río Lerma y el "Cinito Gay" de Río Guadalquivir, eres el Karisma de Campos Elíseos. Eres el banco Banorte y los tacos de milanesa con papas. Eres una dulce cara cuando ríes, eres el cuerpo que abrazo entre sueños, eres una familia numerosa y opinadora, eres rebelde de tu pasado, eres mi motivo para vivir intensamente, eres metafísica y otras cosas que no entiendo. Eres Lucrecia Borgia, The Tudors y mis programas locos de medicina forense, eres el mensaje cuando más pienso en tí, eres la renuente al FB y Twitter y la defensora de las arañas. Eres mi luz, mi vida entera, eres el amor que jamás ímaginé sentir. Eres fuente de inspiración, mi vaso de agua por las mañanas y el ritual de cerrar puertas antes de dormir; eres una pulsera de ojitos protectores, un bolillo con mermelada a media tarde, una crepa de cajeta*; eres Tina Modotti, eres la pasta dental Sensodyne, eres la sutileza para decirme las cosas. Eres mi apoyo constante, eres mi mejor amiga y mi mejor amante. Eres quien ilumina mi más oscuro pensamiento, eres mi soporte, mi confianza, mi mejor piropo. Eres la mujer que vino a cambiarme la vida y eres mi silencio lleno de tantas y tantas cosas que difícilmente se dicen en palabras...



*Dulce de leche

April 18, 2011

De olas

La vida se compone de sensaciones, de reflexiones arrojadas al mar de los pensamientos que, como las olas, regresan. Es inevitable.
Sensaciones no dichas y recurrentes.
Sensaciones llenas de silenciosa paz.

A veces el silencio es más pesado que una piedra arrojada al mar.

January 9, 2011

De regreso a las andadas


Ya pasó la Navidad, ya pasó el año nuevo y ya pasaron también los Reyes Magos. Mañana regresan todos los escuincles a la escuela (escuché en el radio que son muchos millones) y con eso regresa el caótico tráfico tan característico del DF. En resumen: Ya no hay pretextos que detengan el inicio de año. Suficiente jolgorio hemos tenido desde el 12 de diciembre así que -según yo- termina oficialmente la vacación mental y nos compete ponernos a chambear. Oh si. Con esta mentalidad tan "prendida" me levanté a buena hora y tomé prestada la bici de ella para hacer un poco de ejercicio por la ciudad... He regresado muy cansada, con el ánimo por las nubes y dispuesta a la engorrosa tarea de quitar el arbolito de navidad, guardar las esferas en su cajita y regresar a la decoración normal del año.
Sin duda he regresado a las andadas.

January 8, 2011

Chipil

Cuando ella me falta, me sobra todo.

November 29, 2010

Sin nombre

El sábado fui a la boda de una persona muy cercana y ninguno de los invitados imaginamos que al ritmo de los Rolling Stones y en medio de la noche el padre del novio sufriría un ataque al corazón. Mientras el mariachi se preparaba para una entrada triunfal, el ruido de los violines y guitarras fue sustituido por la sirena de la ambulancia. El silencio de todos los invitados fue ensordecedor. Ninguno se atrevía a decir nada mientras veíamos desde lejos a los paramédicos hacer su mejor esfuerzo por regresarle la respiración a un hombre cuyas últimas palabras fueron dedicadas a su hijo el día de su boda. Una vez que partió la ambulancia hacia el hospital los familiares y amigos nos despedimos con un gran dejo de tristeza, consternación y preguntas cuya respuesta no ha llegado todavía a nuestras almas. De un segundo a otro la fiesta se convirtió en funeral. De un segundo a otro un hombre cayó al suelo y transformó la vida de ochenta personas a su alrededor para siempre.

Regresamos a casa llenas de insomnio y sin palabras que decir; las imágenes repasaban nuestra mente una y otra vez como si eso lograra ponerle un orden al caos de una noche trágica. Ella y yo nos miramos un rato sin decir nada y hasta el día de hoy logramos desahogar la pena tan grande que nos revolvió la cabeza durante todo el fin de semana. Me siento rara, triste, sacada de onda. Aunque he dejado de hacerme tantas preguntas no puedo dejar de pensar en la forma tan cabrona que a veces tiene la vida para darnos lecciones. Siento que en este instante existen otras ochenta personas replanteandose la vida de ochenta maneras distintas en diferentes lugares del mundo. Todo esto ha sido una pequeña transformación universal donde yo estuve y a partir de donde mis ojos se volvieron a abrir al pequeño gran cosmos que yace debajo de mi esternón.

November 8, 2010

Lección uno

Debo hacerle caso a mi intuición.
Debo hacerle caso a mi intuición.
Debo hacerle caso a mi intuición.
Debo hacerle caso a mi intuición.... (x 1000 veces más)

October 17, 2010

Viaje a las estrellas


Nunca entenderé el universo aunque me lo expliquen miles de veces. No comprendo el concepto de "infinito" y a veces me asusta saber que la humanidad es tan sólo una micro partícula entre tantas estrellas, galaxias y supernovas. La gente que conozco, los personajes de quienes he escuchado y todos los habitantes de este planeta apenas representamos un puntito en todo el cosmos. A simple vista somos una 'nada' envuelta en nubes que seguramente pertenecen a otro nivel cósmico. Es tan grande el espacio y me siento tan pequeña ante él...
Sin embargo, cuando la miro a ella desde el otro lado de la cama sé que no sólo somos polvo de estrellas, sino un universo de amor que -supongo- es tan grande (y difícil de explicar) como el infinito.

October 10, 2010

Entre líneas

Leo y vuelvo a leer.
Hay muchos posts que apenas reconozco y otros que siguen presentes con el paso de los días.
Siento una emoción increíble al ver cómo las marañas de mi mente y mi corazón lograron desenredarse para volverse a tejer de otro color. Leerme es mejor que releer mi libro favorito porque reconozco mis logros, reconozco mi dolor, reconozco mi soledad, reconozco mis manos angustiadas de no saber qué podía ocurrir en el futuro. Y el futuro llegó, fue y pasó. Hoy me entrego al presente porque es donde mejor estoy, donde mejor se puede sentir y desde donde nace la mejor versión de mi.
Seguiré leyendo.

January 13, 2010

La ternura es la pasión cuando descansa

January 12, 2010

2010

Si llegaste aquí y puedes leer: bienvenido

Ceteris Paribus te da la más cordial bienvenida a este espacio (ahora VIP al parecer)

Este año retomaré la bitácora, lo prometo.

Vienen cosas buenas.

Estoy segura.

December 11, 2009

Nieve

Digo que se ve la soledad. Digo que es soledad porque se siente color blanco; es tan blanca la soledad que se matiza de azul para unirse con el cielo y ser infinita. La soledad es fría y vacía de ruido porque se llena de nosotros mismos.

October 5, 2009

Mi manita


Hace un año estaba recién salida del quirófano. Mi mano derecha, aún desconchabadita, trataba de entender qué cosa le dolía más: la herida o el hacer. Pasé todo el mes en rehabilitación, haciendo bolitas de plastilina y recuperando de a poquito el movimiento habitual. Ayer que pasé la tarde con mi mamá recordamos la pena que me daba cuando me ayudaba a bañar y cómo luego me las tuve que apañar para peinarme o quitarme el bra. Se pasó volando el año y también el dolor, la molestia.
Al final de todo esto descubro que me quedé con dos manos derechas: la física y la emocional. No tengo mejor aliado ni mejor compañía como mi sombra. Estoy empezando un nuevo proyecto laboral y profesional lleno de retos en varios sentidos. En primer lugar, un negocio nunca antes explorado; el segundo -y más cabròn- la paradójica (o parajódica) libertad de no tener jefe detrás mío. Soy independiente en términos de tiempo y de generación económica, pero al mismo tiempo soy presa de mi exigencia para aquellos objetivos que deseo cumplir. Empiezo este mes de octubre y el último trimestre del año organizando mi lugar de trabajo (le digo home office para que suene más pro), acomodando el escritorio y regalándome un sitio inspirador para todo aquello que venga después. Sé que debo ejercitar el músculo de la paciencia mientras me adapto al nuevo ritmo y que -de inicio- me daré uno que otro tropezón. Sin embargo, tengo bien puesta la mano derecha (la física y la emocional) así que nada, absolutamente nada, puede salir mal.

September 14, 2009

A-Eme-O-Erre



Hubo algo en sus ojos que me dejó sin aliento.
Primero mi gesto de incertidumbre, luego un nudo en la garganta. La cadena de sucesos entre mi esternón y la conciencia de mis emociones se acumularon detrás de mi cabeza, bajo las uñas, entre las piernas. Fue entonces que entendí todo. Entendí eso que tantas veces trataron de explicarme, entendí el lenguaje que no se escribe ni se dice, pero que cada sentido logra traducir en pequeños espacios de eternidad. Me desprendí entre los límites de mi uno sesenta y tres y volví a esa mirada fija para comprenderlo todo: el amor me había invadido.

August 14, 2009

Cuenta regresiva


Ya pronto viene mi cumpleaños.
Con él vienen de la manita el de mi mamá y el de mi amorcito.
Todo el mismo día. Junto con pegado.

Con trescientos sesenta y cinco días para elegir, las tres festejamos en las mismas veinticuatro horas. Me gusta pensar que es casualidad, que al universo también le sorprede tanta coincidencia.

Y cada año, ya bien entradito en días el mes de agosto, yo me lleno de energía con matices de reflexión. Suelo mirar en retrospectiva aquellos acontecimientos importantes, audito mis laberintos internos y hago mi cierre fiscal ante el espejo. Una amiga decía que este proceso es similar al de Rosh Hashaná ya que a partir de esta fecha defino de alguna manera aquello que deseo conseguir el próximo y recapacito sobre el aprendizaje del año que empieza a terminar. Esto me toma varios días dada la importancia y se vuelve un trabajo interno a veces difícil pues los sentimientos afloran sin control, me envuelve la vulnerabilidad típica de fin de año y no logro poner en palabras todas las emociones como me gustaría. Sin embargo, el resultado de este análisis es siempre positivo, propositivo.

Me aventuro a decir que con los años incrementa la intensidad de mis días aunque sé perfectamente que esto yo lo he provocado a mi ritmo de introspección y con el esfuerzo al no detenerme ante los demonios que aparecen por las noches pidiéndome que tire la toalla, que ser tan conciente de mi realidad es mucha responsabilidad. Me esforcé tanto que las voces de exigencia dejaron de gritar y el miedo ante lo desconocido me ocupó la mente varios meses hasta que mi equilibrio emocional salió a flote. Dejé atrás el deber ser, dejé atrás aquello que yo sería con el paso de los años y dejé atrás mis prejuicios. El duelo ante mi cambio de piel trajo consigo días de soledad, días de incomprensión, días de preguntas que no me atrevía a contestar, días de replanteamientos constantes. Y luché contra estas capas que no me permitían verme completa hasta que las piezas empezaron a acomodarse... El proyecto de independencia se construyó; empecé a llenarlo con un refrigerador, cuatro sillas, una cama y mi ropa. Luego vinieron los regalos, visitas y ahora es un hogar, mi hogar. Mientras tanto, el proyecto personal encontró la voz de mi congruencia y reafirmación. Yo pedía amor, lo pedí con todas mis fuerzas. Me comprometí en buscarlo, encontrarlo y cuidarlo. Lo encontré una vez que perdí el miedo a que viniera vestido de mujer... Y así fue como llegó. Así es como lo vivo todos los días. Así es como me siento en plenitud.

Casi trescientos sesenta y cinco días de trabajo personal, de revolución.
Estoy orgullosa del camino.
Ha sido todo un año dedicado a una sóla cosa: ser más yo.

July 31, 2009

Bibija y yo

Sé que los objetos son sólo eso: objetos.
Sin embargo, con el paso del tiempo hay objetos cuyas formas, colores y esencia se apegan tanto a nuestro carácter que resulta difícil no generar sentimientos hacia ellos y cuando llega la hora de hacer limpieza es inevitable el sentimiento de melancolía. Las cosas van y vienen, la materia no se de crea ni se destruye, pero el hecho de catalogar esas cositas u objetos como basura o deshecho es terrible. Tal vez por eso odiaba cuando mi mamá nos entretenía cada verano revisando nuestro clóset con el fin de hacer espacio y deshacernos de ropa que ya no nos quedara. Me acuerdo perfecto que sentía muy feo meter suéteres o blusas en bolsas sabiendo que ya no entrarían más en mi clóset, que ya no me acompañarían a la escuela o de vacaciones. Este apego a las cosas tuvo su clímax con la Bibija. Cuando nací mi abuelita me regaló una cobija tejida a mano y desde ese día no la solté (literal). La guardaba debajo de mi almohada, cuando llegaba la hora de dormir la hacía bolita y me dormía con ella entre los brazos; nos íbamos de vacaciones si éstas duraban más de cuatro días y bajo esta dinámica pasaron largas primaveras, veranos y años. La Bibija se convirtió en integrante de la familia y fue objeto de burla, bromas (la escondían para ver qué hacía sin ella) y risas pues el estambre empezó a sentir los estragos del tiempo. Empezó a perder hilos, al tender la cama encontraba en pedacitos de ella y para no tirarlos se los regalaba a mi mamá... Hice todo por conservarla; me resistí a perderla de todas las maneras posibles hasta que se me ocurrió contarle a mi terapeuta (a los 23 años) la maravillosa historia de la honorable Bibija. Sobra decir que de la Bibija salieron varios trapitos al sol y eventualmente dejé de buscarla debajo de mi almohada. No fue tan sencillo, me tomé el tiempo necesario para desprenderme y como no sabía donde guardarla ni tenía a quién heredarla, la dejé en una cajita de cartón.
Cuando hice la mudanza a mi hogar no supe qué hacer con ella: dejarla en casa de mis papás donde crecí o llevarla conmigo. La dejé en su cajita, en el clóset, junto con otras cosas.
Recientemente estuve en casa de mis papás haciendo limpieza de esas cosas que dejé atrás. Encontré cassettes, libros de la universidad, apuntes, cuadernos con mis primeros textos (nada malos, por cierto) y la Bibija. La abracé, la olí, me enjugué las lágrimas con ella. Es mi objeto favorito, parte de la historia que traigo bajo el brazo. La traje conmigo a casa y le hice un huequito en el clóset.
Ella entra y yo salgo.

July 15, 2009

Agarra la quinta de la ciento sesenta y uno

Me agarraron en curva y con tres libros a la mano.
He aquí los resultados de abrir cada uno en la página 161 y transcribir la quinta frase:

"I love all the other chants and hymns of this Yogic tradition, but the Gurugita feels long, tedious, sonorous and insufferable."
Elizabeth Gilbert, Eat Pray Love, Penguin Books, New York, 2007.

"Otros, en menor número, tienen aventuras durante períodos 'de escape' y luego se reconcilian con su pareja."
Shere Hite, El orgasmo femenino, Zeta, Barcelona, 2008.

"El salón estaba a reventar, gentes de diferentes tipos y estilo, había 'de chile, de dulce y de manteca', sentados, parados, sentados en las sillas, arriba de las mesas, recargados en las ventanas, diferentes en mucho, pero iguales en ALGO: Avidos de escuchar al MAESTRO"
Fulana de Tal, Anecdotario de una vida inútil... pero divertida, México D.F., 1976.

(Híjole, como que ando muy girlie últimamente... ¿Por qué será?)

July 13, 2009

Million dollar baby

Soy todo un caso y a veces me odio por eso.

Suelo tener episodios de estrés, marañas en la cabeza, ansiedad, histeria por la desorganización y un sinnúmero de actitudes que atacan a una buena virgo como yo. Y es terrible. Me convierto en el ser más odioso del mundo.

Y hoy sucedió.

Me desperté a buena hora, pero no quise bajar los pies de la cama porque estaba enojada por razones que aún desconozco. Desperté con ganas de pelea:

Me pelee con el cereal porque se terminó.
Me pelee con el garrafón de agua del refrigerador porque apenas me alcanzó para rellenar mi botella dos veces y yo quería TRES o más.
Me pelee con la conexión a internet porque me sacó del messenger en varias ocasiones.
Me pelee con el clima porque primero hizo mucho calor y después aparecieron las nuebes negras. Esto significa que tuve que cambiar de outfit dos veces.
Me pelee con la mala memoria. Fui al banco y al llegar a la ventanilla recordé que no tenía el número de cuenta donde debía depositar (odié la cara de idiota que puse).
Me pelee con el teléfono. El técnico de Telmex me hizo casi diez llamadas de prueba para comprobar que el funcionamiento fuera el adecuado. Lo sé: él cumplió con su trabajo y debería estar agradecida, pero hoy odié levantarme a contestar esas llamadas y odié la decisión de no haber comprado un teléfono inalámbrico.
Me pelee yo sola con mi desorganización: se pasan los días y yo sigo haciendo planes que no he cumplido. Me peleo con mi gran defecto de sólo preocuparme en vez de ocuparme.
Me pelee con mi ataque de no-sé-qué-me-pasa-pero-por-favor-que-ya-se-me-quite.
Me pelee con mi falta de ternura. Mi amorcito me llamó y me dijo cosas super lindas (entre otras cosas) y yo no me conmoví como suelo hacerlo y sé que no es justo.
Me pelee con mi propia pelea y siempre me sucede así.
Llega un momento en que debo explotar, pelearme con todo, parlotear, decir todo aquello que siento y pienso, enojarme, mentar madres... Posteriormente llega la calma y transformo el ring de pelea en una cama llena de almohadas para descansar. Una virgo como yo necesita pasar por este trance para reencontrarse consigo misma aunque lo odie y aunque no sea la actitud más madura. Así soy, así me acepto y así sé que la tormenta empieza a terminar. Eso me tranquiliza así como trabajar bajo presión por muy incongruente que suene. Mi solución es llenar los días de actividad productiva sin importar tanto la remuneración porque ahora necesito mover energía estancada de esta mente terrible que me causa muchos dolores de cabeza.

Siendo las siete de la noche encuentro mi centro otra vez.
Fueron casi doce horas de pelea.
Estoy agotada.

July 9, 2009

Hermanita:


Bien decía mi mamá que tú y yo debíamos cuidarnos y respetarnos siempre, que si quedábamos solas en algún punto de la vida solamente estaríamos las dos para enfrentar el mundo. Nos repitió lo mismo miles de veces y aunque ahora le hagamos burla, creo que la enseñanza y el amor que tuvimos en casa ha sido la pieza clave para que tú y yo veamos al tiempo como una esperanza para el reencuentro y no como el culpable de nuestro olvido.
Hay días como hoy que pienso en tí y se llenan mis ojos de lágrimas. Es inevitable: te extraño. Y aunque conozco el lugar donde vives y conozco tu mundo, no dejo de preguntarme cómo serían nuestras vidas y nuestra relación si estuviéramos en el mismo lugar. No es un reclamo, bien lo sabes. Es una de esas preguntas que vienen a la mente y que quizás la búsqueda de respuestas es precisamente lo que nos acerca más en espíritu.
Te imagino, te recuerdo, te siento, te intuyo. ¿Qué haría yo sin tí? ¿Con quién reiría hasta el cansancio? ¿Quién criticaría mis mañas, los gestos de familia? ¿A quién acudiría en momentos de tensión o cómo haría para sentirme completa sin tí? Eres mi persona favorita y aunque no te gusten los festejos desde acá te envío fanfarrias, mucha pirotecnia y mis mejores deseos para que tu inicio de año y todos los días que sigan estén llenos de abundancia.

Te quiero con toda mi alma.
Feliz cumpleaños.

Gabs

July 8, 2009

Y fui rebelde


Cuando era niña no me gustaba leer. Fue rebeldía, digo yo. Mi papá insistió en que debía hacerlo por razones que difícilmente puedo ahora recordar, pero sí recuerdo que mi hermana era todo lo contrario. Tiempo antes que ella pudiera leer, le pedía a mis papás que le leyeran las caricaturas del periódico dominical. Yo sólo las veía, no me interesaba saber qué decían esas nubecitas con letras. Y cuando aprendí a leer la cosa no cambió mucho tampoco. Las caricaturas sí las leía, pero jamás tuve el interés de tomar un libro y leer; me parecía aburrido y -además- no tenían dibujitos ni ilustraciones.
Así me la llevé, leyendo apenas lo necesario. Pasaron los años y en preparatoria el maestro de literatura me odiaba, pero a mí me encantaba cuando sacaba algún libro y leía en voz alta... Su voz era grave, profunda, pausada, sexy... Pero ni eso logró que se me fuera la rebeldía: entre más me insistían, menos me acercaba a los libros hasta que llegó aquél invierno en aquél país.
Mi primera adquisición fue Anna Karenina y quedé enamorada. Le siguieron El Perfume y varias novelas más. El mueble que tenía en mi recámara lo fui llenando con libros, libritos y librotes... Cuando mis padres llegaron a visitarme se asombraron: su hijita leía al fin y desde ese crudo invierno no he perdido la costumbre. Han pasado nueve años desde mi encuentro con las letras y sé que no lo dejaré nunca. Cuando voy al manicure y/o pedicure las señoras me echan miradas raras cuando rechazo las revistas de chismes del espectáculo y saco de la bolsa mi libro en turno. Y sí, me siento orgullosa de haber invertido en un buen librero para mi casa en vez de una televisión. Recién invité a unos amigos a casa y con cara de susto me preguntaron "¿y la tele?" Para muchos es increíble y creo que para mí también. Sé que siempre faltarán libros por leer y que quizás no llegue al nivel de los finlandeses de leer 17 libros por año, pero al menos he sustituido la rebeldía con el placer.
Bien hecho.

June 26, 2009

Sin título, sin rutina


Desperté con las ganas escondidas bajo las uñas. Esperé el primer mensaje del día para incorporarme. En el radio la misma noticia: Michael Jackson muere a los 50 años, el mundo del entretenimiento le llora al rey del pop. Luego de escuchar Thriller varias veces y bailar por la cocina con mi sandwich recién hecho, decido que es hora de un baño. Las ganas necesitan jabón, exfoliante y no pensar mucho. Medio día y yo no termino de empezar. Me recomiendan salir a la calle así que montada en bici cruzo Reforma; esquivo varios taxis por Sevilla y en Av. Chapultepec el chofer de un microbús me grita un piropo que prefiero responder pintándole un dedo; la voz no me da para articular un merecido pinche guey hijo de puta.
Parque México. Restaurantes y cafés preparan las mesas para la hora de la comida. Doy vueltas hasta encontrar una banquita vacía. A unos metros, un grupo de jazz improvisa sin público. Pasan junto a mí parejas de jóvenes extranjeros, niños con uniforme escolar y una señora apañándoselas con las pesadas bolsas del super. Siento hambre. Compro una bolsa de papitas con salsa botanera y mucho limón. Hago un par de llamadas y saco el libro que compré hace dos días. Odio las envolturas, parece que las casas editoriales quieren que uno dude antes de leer. Me río al descubrir que la trama de La curiosidad mató al gato transcurre a unas calles de donde yo estoy. De haberlo planeado, jamás hubiera sido tan exacto el sitio para deleitar los ojos con esa lectura. Termino el libro y con él los chicharrones que para esa hora ya estaban aguados de tanto limón. Con buen sabor de boca cruzo varias calles y regreso a casa. El portero me mira curioso; me pregunta la razón de las macetas vacías afuera de mi departamento y no tengo más remedio que explicarle que las metí a casa para regarlas. El pobre hombre no tiene con quién platicar durante el día desde que los inquilinos se mudaron, pero yo no estoy de humor como para tener un small talk. Dejo mis cosas y salgo nuevamente. Hace hambre. A unas cuadras me topo con La Guanajuatense, lugar de quesadillas, gorditas y sopes. Pido una gordita de chicharrón con queso y un Sidral: refresco favorito para acompañar garnachas. En la última mordida siento que caen gotas de lluvia a mi alrededor. Debo apresurarme. Pago la cuenta y salgo del lugar rumbo a casa. Son las cinco de la tarde. En un rato más estaré en brazos de mi amorcito y sabré entre besos que el día bien ha valido la pena.

June 23, 2009

June 15, 2009

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Estoy enamorada.
Mi corazón ha perdido la virginidad.

June 8, 2009

Aeropuerto I


Estoy a punto de finalizar físicamente un viaje inesperado. A mi alrededor pasaron tantas cosas que la oportunidad de tomar una maleta e irme lejos pareció el mejor remedio. Desde un principo supe que las cosas no cambiarían, pero que quizás me tranquilizaría cambiar la rutina por verdes paisajes y olvidarme un poco de los deberes. De pronto no tuve plan más que un boleto de avión y un lugar seguro a dónde llegar. Asi pasaron tres semanas... tres semanas al lado de mi hermana, mi amiga. Ahora que parece que todo empieza a terminar, me doy cuenta que fue un viaje largo, pero no tan largo como el viaje que hice hacia mi interior.