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October 5, 2009

Mi manita


Hace un año estaba recién salida del quirófano. Mi mano derecha, aún desconchabadita, trataba de entender qué cosa le dolía más: la herida o el hacer. Pasé todo el mes en rehabilitación, haciendo bolitas de plastilina y recuperando de a poquito el movimiento habitual. Ayer que pasé la tarde con mi mamá recordamos la pena que me daba cuando me ayudaba a bañar y cómo luego me las tuve que apañar para peinarme o quitarme el bra. Se pasó volando el año y también el dolor, la molestia.
Al final de todo esto descubro que me quedé con dos manos derechas: la física y la emocional. No tengo mejor aliado ni mejor compañía como mi sombra. Estoy empezando un nuevo proyecto laboral y profesional lleno de retos en varios sentidos. En primer lugar, un negocio nunca antes explorado; el segundo -y más cabròn- la paradójica (o parajódica) libertad de no tener jefe detrás mío. Soy independiente en términos de tiempo y de generación económica, pero al mismo tiempo soy presa de mi exigencia para aquellos objetivos que deseo cumplir. Empiezo este mes de octubre y el último trimestre del año organizando mi lugar de trabajo (le digo home office para que suene más pro), acomodando el escritorio y regalándome un sitio inspirador para todo aquello que venga después. Sé que debo ejercitar el músculo de la paciencia mientras me adapto al nuevo ritmo y que -de inicio- me daré uno que otro tropezón. Sin embargo, tengo bien puesta la mano derecha (la física y la emocional) así que nada, absolutamente nada, puede salir mal.

August 14, 2009

Cuenta regresiva


Ya pronto viene mi cumpleaños.
Con él vienen de la manita el de mi mamá y el de mi amorcito.
Todo el mismo día. Junto con pegado.

Con trescientos sesenta y cinco días para elegir, las tres festejamos en las mismas veinticuatro horas. Me gusta pensar que es casualidad, que al universo también le sorprede tanta coincidencia.

Y cada año, ya bien entradito en días el mes de agosto, yo me lleno de energía con matices de reflexión. Suelo mirar en retrospectiva aquellos acontecimientos importantes, audito mis laberintos internos y hago mi cierre fiscal ante el espejo. Una amiga decía que este proceso es similar al de Rosh Hashaná ya que a partir de esta fecha defino de alguna manera aquello que deseo conseguir el próximo y recapacito sobre el aprendizaje del año que empieza a terminar. Esto me toma varios días dada la importancia y se vuelve un trabajo interno a veces difícil pues los sentimientos afloran sin control, me envuelve la vulnerabilidad típica de fin de año y no logro poner en palabras todas las emociones como me gustaría. Sin embargo, el resultado de este análisis es siempre positivo, propositivo.

Me aventuro a decir que con los años incrementa la intensidad de mis días aunque sé perfectamente que esto yo lo he provocado a mi ritmo de introspección y con el esfuerzo al no detenerme ante los demonios que aparecen por las noches pidiéndome que tire la toalla, que ser tan conciente de mi realidad es mucha responsabilidad. Me esforcé tanto que las voces de exigencia dejaron de gritar y el miedo ante lo desconocido me ocupó la mente varios meses hasta que mi equilibrio emocional salió a flote. Dejé atrás el deber ser, dejé atrás aquello que yo sería con el paso de los años y dejé atrás mis prejuicios. El duelo ante mi cambio de piel trajo consigo días de soledad, días de incomprensión, días de preguntas que no me atrevía a contestar, días de replanteamientos constantes. Y luché contra estas capas que no me permitían verme completa hasta que las piezas empezaron a acomodarse... El proyecto de independencia se construyó; empecé a llenarlo con un refrigerador, cuatro sillas, una cama y mi ropa. Luego vinieron los regalos, visitas y ahora es un hogar, mi hogar. Mientras tanto, el proyecto personal encontró la voz de mi congruencia y reafirmación. Yo pedía amor, lo pedí con todas mis fuerzas. Me comprometí en buscarlo, encontrarlo y cuidarlo. Lo encontré una vez que perdí el miedo a que viniera vestido de mujer... Y así fue como llegó. Así es como lo vivo todos los días. Así es como me siento en plenitud.

Casi trescientos sesenta y cinco días de trabajo personal, de revolución.
Estoy orgullosa del camino.
Ha sido todo un año dedicado a una sóla cosa: ser más yo.

July 31, 2009

Bibija y yo

Sé que los objetos son sólo eso: objetos.
Sin embargo, con el paso del tiempo hay objetos cuyas formas, colores y esencia se apegan tanto a nuestro carácter que resulta difícil no generar sentimientos hacia ellos y cuando llega la hora de hacer limpieza es inevitable el sentimiento de melancolía. Las cosas van y vienen, la materia no se de crea ni se destruye, pero el hecho de catalogar esas cositas u objetos como basura o deshecho es terrible. Tal vez por eso odiaba cuando mi mamá nos entretenía cada verano revisando nuestro clóset con el fin de hacer espacio y deshacernos de ropa que ya no nos quedara. Me acuerdo perfecto que sentía muy feo meter suéteres o blusas en bolsas sabiendo que ya no entrarían más en mi clóset, que ya no me acompañarían a la escuela o de vacaciones. Este apego a las cosas tuvo su clímax con la Bibija. Cuando nací mi abuelita me regaló una cobija tejida a mano y desde ese día no la solté (literal). La guardaba debajo de mi almohada, cuando llegaba la hora de dormir la hacía bolita y me dormía con ella entre los brazos; nos íbamos de vacaciones si éstas duraban más de cuatro días y bajo esta dinámica pasaron largas primaveras, veranos y años. La Bibija se convirtió en integrante de la familia y fue objeto de burla, bromas (la escondían para ver qué hacía sin ella) y risas pues el estambre empezó a sentir los estragos del tiempo. Empezó a perder hilos, al tender la cama encontraba en pedacitos de ella y para no tirarlos se los regalaba a mi mamá... Hice todo por conservarla; me resistí a perderla de todas las maneras posibles hasta que se me ocurrió contarle a mi terapeuta (a los 23 años) la maravillosa historia de la honorable Bibija. Sobra decir que de la Bibija salieron varios trapitos al sol y eventualmente dejé de buscarla debajo de mi almohada. No fue tan sencillo, me tomé el tiempo necesario para desprenderme y como no sabía donde guardarla ni tenía a quién heredarla, la dejé en una cajita de cartón.
Cuando hice la mudanza a mi hogar no supe qué hacer con ella: dejarla en casa de mis papás donde crecí o llevarla conmigo. La dejé en su cajita, en el clóset, junto con otras cosas.
Recientemente estuve en casa de mis papás haciendo limpieza de esas cosas que dejé atrás. Encontré cassettes, libros de la universidad, apuntes, cuadernos con mis primeros textos (nada malos, por cierto) y la Bibija. La abracé, la olí, me enjugué las lágrimas con ella. Es mi objeto favorito, parte de la historia que traigo bajo el brazo. La traje conmigo a casa y le hice un huequito en el clóset.
Ella entra y yo salgo.

May 13, 2009

Schwieberdingen

Nadie lo conoce
No tiene grandes avenidas
No tiene museos
No está bien comunicado
No aparece en el mapa...

Y yo vuelvo
Una, dos y tres veces
Vuelvo a los olores
Vuelvo a los recuerdos
Vuelvo al corazón de quienes fuimos
Vuelvo a mis árboles de otoño
Vuelvo a mis sabores favoritos

Iré por quien fui
Regresaré por quien soy

May 5, 2009

De plenitud


Soy una desempleada orgullosa.
No sólo renuncié al trabajo, también renuncié a la injusticia, renuncié a la paranoia, renuncié a un sistema que no me hacía pensar, renuncié a sentirme sometida, renuncié a ser observada bajo la lupa, renuncié a los intentos inútiles de poner en evidencia mi desempeño profesional, renuncié a la falta de ética, renuncié a un sueldo que pagaba todo excepto un sueño tranquilo, renuncié a la tensión emocional, renuncié a quedarme callada, renuncié a despertar de mal humor, renuncié a no sentirme útil, renuncié a pensar de forma cuadrada, renuncié a la inercia de tener un trabajo ‘estable’, renuncié a no ser escuchada…

Y sí, ahora me he auto-contratado para iniciar desde cero. He aprendido mucho más de lo que pensaba a pesar de la reciente experiencia. Mi aspecto profesional quizás no tuvo el desarrollo que yo esperaba; sin embargo, la tolerancia y paciencia durante los últimos meses me dieron la oportunidad de abrir los ojos hacia mi interior. Encontré mayor orden entre el caos porque dejé de juzgarme, dejé de medirme con respecto a los demás. Sólo observando hacia dentro y regresándole al mundo esta mirada honesta pude lograr la congruencia que hoy me tiene tranquila (y enamorada) en el mundo que tengo bajo los pies.

February 15, 2009

Pase de abordar


El planteamiento marca el inicio de un todo, un viaje introspectivo sin escalas hacia los límites que sólo una mente conciente puede comprender. Es la mente en sí misma un boleto de espirales claroscuros que abandona todo excepto la valija de posibilidades cuando, de pronto, la vida se enciende y nuestros pies en vez de caminar, flotan sobre nubes de concreto. La esencia del viaje son esos momentos en que la sangre hierve bajo la piel creando melodías en sístole y diástole. Es entonces cuando la responsabilidad del inconciente ya no es sólo soñar, sino guiar el camino de aquellos locos cuya mediocridad jamás se consideró parte del equipaje.

February 5, 2009

De noche

Estoy conmigo, ahora más que nunca.
Por eso abrazo el tiempo con la sábana de voces que susurran por los pies y suben por mi espalda desnuda de prejuicios.

January 10, 2009

Entre Ríos


Después de tanta lucha me encuentro con la música llenando cada espacio de esta casa, mi casa. Aventé los tacones y cuando salía de la recámara me regresé en automático: los puse en su lugar. Me empiezan a importar los detalles externos como el ruido de la calle y la hora en que pasa el camión de la basura. Me importa si hoy encontré polvo sobre la cafetera y si la música molestará a los vecinos. Las cosas que importan de pronto texturizan mi mente cansada de dar vueltas como durazno de temporada. Estoy en mi mejor momento y me reclamo que siempre corro apresurada aunque el mundo a veces se detenga; cruzo los días pensando en el siguiente, pero cuando miro en retrospectiva ciertas sensaciones han dejado un fósil debajo de mis tacones aventados. Empiezo a sentir la melancolía entre sorbos de té, siento que no me importa a estas alturas si las palabras tienen congruencia y si este corazón tranquilo encontrará el valor para confesar la incógnita que mi boca no sabe cómo decir. Son ideas acomodándose por mi espalda baja, nociones del futuro solamente mientras la vida renueva su curso por los ríos que coinciden a mi alrededor.

December 31, 2008

De intensidad


Este año me ahogué en:

caminos de intensidad
proyectos de vida
cambios de piel
reencuentros
trabajo en exceso
un viaje conmigo
madonna
open-house
giro laboral
sexo con CM
blind dates
cirugía de mano
creación literaria
mi refrigerador
lágrimas sin razón
carcajadas
amor imposible
revelaciones personales
una dioptría más en cada ojo
grito de independencia (literal)
mi cumpleaños
playa
sueños hechos realidad

Siempre faltan cosas por hacer, eso lo tengo claro. También sé que la intensidad de mis emociones me deja agotada y con la euforia atorando mis palabras entre puntos suspensivos; afortunadamente inicia un nuevo año donde tendré un espacio cada vez más personal para contar nuevas aventuras entre comas, virtudes en bullets, felicidad en párrafos y amor entre signos de admiración.

Bienvenido seas, dosmilnueve.

December 20, 2008

Armada

Es una sensación extraña ir por mi propia habitación encontrando cosas cuyo significado he olvidado. Sé que por alguna razón guardé un chicle y las fotos de aquella fiesta. En algún momento me pareció importante acumular evidencia de los hechos, como si años después mi plan fuera convertirme en investigadora de mi propia vida. Quizá mi plan inconsciente era dejar piedras en el camino para encontrarlo de regreso si decidía dar marcha atrás. No es que mi pasado ahora pese al mudar las cosas a otro lugar, no es eso. Creo que mi pasado es sólo eso: pasado. Y hoy que empecé la primera etapa de la mudanza tengo una sensación armoniosa de no querer llevarme todo al nuevo lugar para saber de donde vengo. Me siento limpia, curada de acumulaciones y en congruencia conmigo. Confieso que he encontrado objetos maravillosos como una bolsa que dí por olvidada y mi calculadora TI92. Pero también he encontrado cosas inútiles como cajas rotas de CD's, apuntes de la universidad y plumas que ya no tienen tinta. Entre estas cosas apreció una caja de zapatos forrada con periódico y recortes de revista. Al abrirla -casualidad o no- terminó el disco que estaba escuchando. Me senté en el suelo acompañada del silencio y revisé cada uno de los papelitos ahí guardados. Los pedazos de papel son pequeñas grandes confesiones que hice en terapia; las escribí para verbalizar mis emociones de entonces y para empezar a definir el camino que quería tomar. Leí todo otra vez sintiéndome cómplice de un viaje emocional y al mismo tiempo sintiéndome ajena a ciertos sentimientos ahí plasmados. He dado giros importantes a lo largo del último año que hoy veo a través de mi escritura en pedacitos. Me leí perdida, enojada, llorosa, harta, desubicada. Me leí desesperada por romper el silencio de mi corazón. Hoy que releo las emociones contenidas entre cajas y polvo siento que corrí mientras el tiempo caminaba a mi alrededor. Estoy agotada, es cierto; sin embargo, no me siento en pedazos ni perdida como hace un año. Estoy completa y eso es lo que cuenta.

December 7, 2008

*

Así las cosas:
1. Mis uñas de manicure perfecto no son ni la mitad de la semana pasada... Tengo la odiosa maña de rasguñar el esmalte cuando estoy nerviosa o ansiosa.
2. No he dormido bien desde hace una semana y aunque pudiera parecer que llevo una vida 'tranquila', mi cabeza está haciendo listas mentales de aquello que falta por hacer.
3. Mi trabajo pasa por una época de high-season. Ahora todo urge, todo se necesita, todo es para ayer, todos los proveedores son importantes, todos los productos son maravillosos, todos deben consumir, todos debemos comprar, todos debemos gastar. La Navidad y Santa Claus ya me tienen hasta la madre.
4. Mi papá está de mejor ánimo y todos un poco más tranquilos. Le entregaron los resultados de su último estudio, pero todavía no quiere abrirlos. Veo que tiene muchas ganas de salir adelante y está consultando a otros médicos antes de tomar una decisión sobre el tratamiento a seguir.
5. Mi habitación es un caos. He comprado varias cositas y cosotas (como una increíble cafetera con 'timer' en donde puedo programar la hora en que deseo mi café listo) que empiezan a ocupara mucho espacio abajo de mi escritorio. Se ve desordenado por más que hago el intento de acomodarlo. Prefiero no ver.
6. Hoy fui de compras con mi mamá. Seguí sus consejos sobre productos para la limpieza del hogar. Llené todo el carrito de cosas y en la caja me vaciaron la cartera.
7. He tenido días y ratos de melancolía. No sé cómo empezar a empacar cosas ni qué debo llevarme... empiezo a recordar experiencias con cada rincón de la casa: las navidades cuando era niña, mis fiestas de cumpleaños, mis experimentos en la cocina.
8. Reuniones con amigos. Me preguntaron si el próximo año -finalmente- llegaré con novio a la comida o si seguiré igual de soltera que siempre.
9. De mi librero cuelgan tres moños rojos. El más grande de todos es para adornar la puerta del departamento durante el open-house este sábado.
10. Me cuesta mucho trabajo escribir, expresar cómo me siento. Me siento seca de palabras. A veces me percibo en contacto conmigo y otras tantas alejada de mis emociones.

Tengo días llenos de emociones encontradas, planes a la vuelta de la esquina, amores imposibles, responsabilidades mayores, el cambio a flor de piel, sensaciones nuevas, adicción al chocolate, mudanza en puerta, celebraciones y... una gripe que me tiene vuelta loca.

*No es que sea psicosomática, para nada.


August 17, 2008

El año de mi vida II


Mi año fiscal cierra en diez días. De no haber trabajado en un área de finanzas difícilmente hubiera pensado en ese término para nombrar mi cumpleaños aunque –admito- tengo la exquisita maña de dar organización verbal a los hechos. Incluso antes de cerrar el año yo sé que el estado de resultados es favorable y que la decisión de invertir en amor y paciencia ha sido –quizá- la mejor para obtener utilidades de felicidad en el negocio de mi vida.

August 10, 2008

El año de mi vida I


Las tardes lluviosas y el sol de verano dejan a su paso la puerta de mis emociones entreabierta. Al cabo de unos días, Agosto estira sus brazos y se dedica a observarme desde la pared donde penden los días: mis años.
Los motivos del silencio que embriaga mi compañía son mera reacción del autoanálisis que suelo hacer cada doce meses, a pocos días para cerrar y retomar fuerzas para iniciar el siguiente ciclo que marca mi historia con un año más.
Los deseos que pedí en el dosmilsiete antes de soplar las velitas de mi pastel fueron dos: amor y paciencia. En ese entonces yo estaba recién graduada de la universidad y bajo la adrenalina que produce el cansancio crónico, fue tardado el proceso para darme cuenta de lo alejada que estaba de mi propia vida. Recuerdo ya sin dolor el pánico de sentir que nada me pertenecía y que mis planes personales estaban perdidos u olvidados en el cajón de los pendientes. Entre conversaciones triviales con varias amigas, una de ellas me tomó de la mano y me preguntó “¿qué necesitas? Hace tiempo que no eres tú” No respondí sino al cabo de dos días cuando le llamé a mi terapeuta y, ya en sesión, pedí ayuda. Yo necesitaba reencontrarme.
A finales de octubre hice un viaje con mi familia. El otoño nos recibió con nieve y el olor a frío húmedo de las montañas. Tuve oportunidad de regresar a la casa donde viví siete años atrás y el privilegio de tocar el recuerdo de la persona que fui entonces. Durante el viaje resucitó la intensidad de mi vida y empecé a mudar de hojas al mismo tiempo que la introspección me llenaba las manos de palabras.
Las promesas personales surgidas del viaje tomaron cada vez más fuerza y gran parte se la debo al invaluable apoyo de mi hermana. En un arranque de emociones tomó sus cosas, subió al avión y estuvo en casa casi dos meses. Me hizo bien tener alguien con quien hablar por las noches antes de dormir e incluso compartir la misma cama como cuando éramos niñas. La vida de mi hermana y la mía es diferente en todos sentidos, pero los ocho años de vivir a distancia se deshacen apenas nos encontramos con los ojos.
Mi proceso interior cada vez mejoraba, pero la situación laboral empezó a ahorcarme. A pesar de buenos resultados y compromiso con la empresa, el aumento de sueldo se alejaba más de la realidad. Envié currículos a cientos de lugares antes de terminar el año con la esperanza de recibir las primeras oportunidades de entrevista apenas terminaran las fiestas decembrinas. Por alguna razón el teléfono no sonó durante varias semanas y empecé a desesperarme. Tuve ganas de abandonar todo, tuve ganas de no ser responsable y conformista porque mis esfuerzos por ser lo contrario se topaban con la pared del silencio o negativas.
Una tarde de confesiones con una mujer muy sabia dejaron la semilla de una propuesta aparentemente descabellada: abrir un blog. Confieso que dudé varios días en ‘entrarle’, pero no abandoné la idea ya que podía ser una manera alternativa de expresarme. Así fue como Ceteris Paribus llegó al mundo con la timidez que jamás me ha caracterizado, pero con la verdadera intención de quitarme las capas de piel y hacerme de un espacio… el primero de muchos.

August 5, 2008




Me he convertido en los ojos que miran con nostalgia
un objeto cuyo significado ya no tiene sitio.
He de convertirme en los ojos que miran con ilusión

un sitio que se construye a base de significados.

August 2, 2008

Disculpe las molestias que esto le ocasiona


Mi lugar está revuelto entre las cajas de una renovación que parece no terminar en las dos semanas próximas. Ayer no me molestaba, tampoco antier. Hoy me irritó compartir mi baño con el resto de los habitantes de esta casa porque, entre pintura y arreglos que hicieron, el mueble donde pongo mis cosas pasó a mejor vida y ahora el shampoo está en el suelo junto con el resto de los productos. Me enoja la invasión aunque trato de ceder ante las circunstancias porque no soy la única que sufre con esto. Mis papás duermen en la recámara de mi hermana y en mi habitación están los muebles del estudio. Nada está en su lugar. Acomodo mis cosas en sitios inventados, el DVD está mal conectado y como no entiendo nada sobre cables, tuve que postergar mi sesión de películas y comer palomitas viendo YouTube. Hace un rato salí de casa con la idea de ir a comprar un estúpido mueblecito para mi baño, pero ni siquiera llegué a la tienda: estacioné el coche, apagué el motor y eché la cabeza hacia atrás. Utilicé un rectángulo de pavimento con rayas amarillas para pensar en mí. Lloré mi cambio de vida entre sonrisas de logro, pero también me sentí perdida y fuera de lugar en mi propio espacio. Siempre he sabido que mi sensibilidad es mayor ante el caos y a pesar de una revolución a nivel personal, mi casa y sus putas remodelaciones me sacan de equilibrio. Ya tengo suficiente conmigo misma como para lidiar ahora con esto.
Hoy no puedo.

July 14, 2008

TownePlace Suites 401


Los domingos se han convertido en los días preferidos del insomnio para salir a cazar fantasmas. Ya no me agobian las plumas de la almohada aferrándose a la nuca de mis deseos ni tampoco éstas uñas rojas mordiendo las fronteras de mi realidad.

Tal vez no puedo dormir porque mis sueños empiezan a despertar.

July 6, 2008

Maclovia

Hace casi tres años llegó Maclovia a mi vida. La muy mona apareció en manos de mi amiga Karlita con un moño rojo amarrado a su casa. Fue amor a primera vista, ambas lo sabemos. A partir de esa fecha, todos los viernes Maclovia sabe que le toca baño y que los sábados, si el clima lo permite, salimos a tomar un baño de sol. Durante el ritual de fin de semana yo le cuento sobre mis días en el trabajo y todo aquello que pasa por mi cabeza. A pesar de sus no-palabras, yo sé que me escucha porque sus hojas brillan y se estiran en dirección al sol. Estoy segura que es la manera en que abraza y recibe mis cuidados; yo le respondo acariciando su tronco con la yema de los dedos y colocándola en el lugar que más le gusta.
Maclovia tiene sus cosas no tan agradables porque peca de sincera y –bien dicen por ahí- la verdad duele. Tiene en una de sus raíces el sexto sentido como para reconocer mi estado de ánimo y, además, echármelo en cara. Me he dado cuenta que sus hojas se empiezan a poner amarillas cuando estoy triste o desanimada; hay días en que amanece toda cabizbaja y es porque yo estoy estresada… Obviamente reacciona también a los días en que la sonrisa se me sale de la cara porque toma más agua y no necesito quitarle el polvo que le cae: ella solita se sacude.
Con el paso del tiempo su maceta original dio señales de estar empequeñeciendo. Busqué varios lugares, pero ninguna casita me gustó para Maclovia. Decidí esperarme un poco para encontrar el hogar ideal... y sucedió. Entre los brincos que doy por el mundo blogguero encontré a Prindorns. No dudé en contactarla para preguntar si podía hacerme una casita nueva para Maclovia e inmediatamente me respondió que sí. Esta mujer conocida como Dorn es una verdadera artista y se comprometió con el proyecto para mi adorada planta. A pesar de nunca haber dudado de sus habilidades artísticas, debo admitir que me sorprendió el trabajo que hizo, quedé fascinada!! De haber elegido una maceta cualquiera, ahora tengo en mis manos una obra de arte para Maclovia.
Pero aquí no termina la cosa, oh no! Hace un rato hice la mudanza oficial de maceta con muebles nuevos (entiéndase tierra) y caí en cuenta que, como siempre, la planta y yo nos espejeamos la realidad: yo también estoy en temporada de cambios. Todo aquello que pedí a principios de año se está cumpliendo. Estoy agradecida con la vida porque me está enviando señales muy claras que me reafirman el camino por donde voy así como las grandes amistades que tengo. Todo reverdece a mi alrededor y me alegra tanto que lloro cuando lo pienso. A mis casi 27 años tengo debajo del brazo un par de oportunidades que soñé desde que tenía cuatro o cinco años.
Yo sé que el cambio empezó debajo de mis pies y que continuará entre macetas llenas de alegría y enseñanzas. Lo que me toca hacer a partir de este momento es exactamente lo que Maclovia hace todos los días: crecer

July 4, 2008

Cambio

En eso estoy.
En eso ando.
De eso revoluciono.
En eso sueño.
En eso pienso.
De eso escribo.
De eso agradezco porque en esto vivo.