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August 14, 2009

Cuenta regresiva


Ya pronto viene mi cumpleaños.
Con él vienen de la manita el de mi mamá y el de mi amorcito.
Todo el mismo día. Junto con pegado.

Con trescientos sesenta y cinco días para elegir, las tres festejamos en las mismas veinticuatro horas. Me gusta pensar que es casualidad, que al universo también le sorprede tanta coincidencia.

Y cada año, ya bien entradito en días el mes de agosto, yo me lleno de energía con matices de reflexión. Suelo mirar en retrospectiva aquellos acontecimientos importantes, audito mis laberintos internos y hago mi cierre fiscal ante el espejo. Una amiga decía que este proceso es similar al de Rosh Hashaná ya que a partir de esta fecha defino de alguna manera aquello que deseo conseguir el próximo y recapacito sobre el aprendizaje del año que empieza a terminar. Esto me toma varios días dada la importancia y se vuelve un trabajo interno a veces difícil pues los sentimientos afloran sin control, me envuelve la vulnerabilidad típica de fin de año y no logro poner en palabras todas las emociones como me gustaría. Sin embargo, el resultado de este análisis es siempre positivo, propositivo.

Me aventuro a decir que con los años incrementa la intensidad de mis días aunque sé perfectamente que esto yo lo he provocado a mi ritmo de introspección y con el esfuerzo al no detenerme ante los demonios que aparecen por las noches pidiéndome que tire la toalla, que ser tan conciente de mi realidad es mucha responsabilidad. Me esforcé tanto que las voces de exigencia dejaron de gritar y el miedo ante lo desconocido me ocupó la mente varios meses hasta que mi equilibrio emocional salió a flote. Dejé atrás el deber ser, dejé atrás aquello que yo sería con el paso de los años y dejé atrás mis prejuicios. El duelo ante mi cambio de piel trajo consigo días de soledad, días de incomprensión, días de preguntas que no me atrevía a contestar, días de replanteamientos constantes. Y luché contra estas capas que no me permitían verme completa hasta que las piezas empezaron a acomodarse... El proyecto de independencia se construyó; empecé a llenarlo con un refrigerador, cuatro sillas, una cama y mi ropa. Luego vinieron los regalos, visitas y ahora es un hogar, mi hogar. Mientras tanto, el proyecto personal encontró la voz de mi congruencia y reafirmación. Yo pedía amor, lo pedí con todas mis fuerzas. Me comprometí en buscarlo, encontrarlo y cuidarlo. Lo encontré una vez que perdí el miedo a que viniera vestido de mujer... Y así fue como llegó. Así es como lo vivo todos los días. Así es como me siento en plenitud.

Casi trescientos sesenta y cinco días de trabajo personal, de revolución.
Estoy orgullosa del camino.
Ha sido todo un año dedicado a una sóla cosa: ser más yo.

July 9, 2009

Hermanita:


Bien decía mi mamá que tú y yo debíamos cuidarnos y respetarnos siempre, que si quedábamos solas en algún punto de la vida solamente estaríamos las dos para enfrentar el mundo. Nos repitió lo mismo miles de veces y aunque ahora le hagamos burla, creo que la enseñanza y el amor que tuvimos en casa ha sido la pieza clave para que tú y yo veamos al tiempo como una esperanza para el reencuentro y no como el culpable de nuestro olvido.
Hay días como hoy que pienso en tí y se llenan mis ojos de lágrimas. Es inevitable: te extraño. Y aunque conozco el lugar donde vives y conozco tu mundo, no dejo de preguntarme cómo serían nuestras vidas y nuestra relación si estuviéramos en el mismo lugar. No es un reclamo, bien lo sabes. Es una de esas preguntas que vienen a la mente y que quizás la búsqueda de respuestas es precisamente lo que nos acerca más en espíritu.
Te imagino, te recuerdo, te siento, te intuyo. ¿Qué haría yo sin tí? ¿Con quién reiría hasta el cansancio? ¿Quién criticaría mis mañas, los gestos de familia? ¿A quién acudiría en momentos de tensión o cómo haría para sentirme completa sin tí? Eres mi persona favorita y aunque no te gusten los festejos desde acá te envío fanfarrias, mucha pirotecnia y mis mejores deseos para que tu inicio de año y todos los días que sigan estén llenos de abundancia.

Te quiero con toda mi alma.
Feliz cumpleaños.

Gabs

August 26, 2008

Feliz compromiso




Mencionar la palabra compromiso siempre me hace pensar en los anillos de mis abuelos. Quizá por eso recuerdo que desde niña sentí curiosidad por las manos de mi abuela. Se reía cuando le preguntaba si yo tendría manchas como ella y si también sufriría de hinchazón en épocas de calor. Pasaba mucho tiempo comparando la textura y tonalidad de nuestra piel, pero lo que más llamaba mi atención era que en cada mano tenía un par de anillos dorados. Una tarde dejó el tejido a un lado para explicarme que ella utilizaba los anillos de matrimonio de mi abuelo también: “Mira, mamacita, el anillo delgado es de cuando me casé con tu abuelo la primera vez y el otro más gruesecito de cuando nos volvimos a casar veinticinco años después. Y como tu abuelo no se los pone pues mejor los uso yo; de esta forma yo guardo en cada mano una parte del compromiso que hicimos hace tantos años”.
Esa tarde intentó quitárselos para que pudiera verlos detenidamente, pero fue imposible; parecía que sus dedos se resistían a que otras manos los tocaran así que me resigné.

Hoy salí de trabajar y lloré en el trayecto de regreso. Me he descubierto más sensible que otros días e invariablemente reflexiono sobre mí y el logro tan grande que significa haberme aceptado y decidir conocerme, aprender a vivir conmigo y a tomar el compromiso personal como un estilo de vida. Esas ideas me las llevé a la librería y estuve pensándolas largo rato. Al cabo de unas horas llegué a casa y durante la cena mi papá sacó varios regalos para mi mamá y para mí: mañana cumplimos años y como él debe viajar por trabajo quiso –como siempre- adelantar la sorpresa de los regalos.
Muy emocionada abrí primero la caja pequeña y se me fue el aliento. Mis ojos se llenaron de lágrimas cuando tuve enfrente lo inesperado: los anillos de mis abuelos.

Más que celebrar un cumpleaños, creo que es momento de celebrar mi compromiso con la vida.

August 17, 2008

El año de mi vida II


Mi año fiscal cierra en diez días. De no haber trabajado en un área de finanzas difícilmente hubiera pensado en ese término para nombrar mi cumpleaños aunque –admito- tengo la exquisita maña de dar organización verbal a los hechos. Incluso antes de cerrar el año yo sé que el estado de resultados es favorable y que la decisión de invertir en amor y paciencia ha sido –quizá- la mejor para obtener utilidades de felicidad en el negocio de mi vida.

August 10, 2008

El año de mi vida I


Las tardes lluviosas y el sol de verano dejan a su paso la puerta de mis emociones entreabierta. Al cabo de unos días, Agosto estira sus brazos y se dedica a observarme desde la pared donde penden los días: mis años.
Los motivos del silencio que embriaga mi compañía son mera reacción del autoanálisis que suelo hacer cada doce meses, a pocos días para cerrar y retomar fuerzas para iniciar el siguiente ciclo que marca mi historia con un año más.
Los deseos que pedí en el dosmilsiete antes de soplar las velitas de mi pastel fueron dos: amor y paciencia. En ese entonces yo estaba recién graduada de la universidad y bajo la adrenalina que produce el cansancio crónico, fue tardado el proceso para darme cuenta de lo alejada que estaba de mi propia vida. Recuerdo ya sin dolor el pánico de sentir que nada me pertenecía y que mis planes personales estaban perdidos u olvidados en el cajón de los pendientes. Entre conversaciones triviales con varias amigas, una de ellas me tomó de la mano y me preguntó “¿qué necesitas? Hace tiempo que no eres tú” No respondí sino al cabo de dos días cuando le llamé a mi terapeuta y, ya en sesión, pedí ayuda. Yo necesitaba reencontrarme.
A finales de octubre hice un viaje con mi familia. El otoño nos recibió con nieve y el olor a frío húmedo de las montañas. Tuve oportunidad de regresar a la casa donde viví siete años atrás y el privilegio de tocar el recuerdo de la persona que fui entonces. Durante el viaje resucitó la intensidad de mi vida y empecé a mudar de hojas al mismo tiempo que la introspección me llenaba las manos de palabras.
Las promesas personales surgidas del viaje tomaron cada vez más fuerza y gran parte se la debo al invaluable apoyo de mi hermana. En un arranque de emociones tomó sus cosas, subió al avión y estuvo en casa casi dos meses. Me hizo bien tener alguien con quien hablar por las noches antes de dormir e incluso compartir la misma cama como cuando éramos niñas. La vida de mi hermana y la mía es diferente en todos sentidos, pero los ocho años de vivir a distancia se deshacen apenas nos encontramos con los ojos.
Mi proceso interior cada vez mejoraba, pero la situación laboral empezó a ahorcarme. A pesar de buenos resultados y compromiso con la empresa, el aumento de sueldo se alejaba más de la realidad. Envié currículos a cientos de lugares antes de terminar el año con la esperanza de recibir las primeras oportunidades de entrevista apenas terminaran las fiestas decembrinas. Por alguna razón el teléfono no sonó durante varias semanas y empecé a desesperarme. Tuve ganas de abandonar todo, tuve ganas de no ser responsable y conformista porque mis esfuerzos por ser lo contrario se topaban con la pared del silencio o negativas.
Una tarde de confesiones con una mujer muy sabia dejaron la semilla de una propuesta aparentemente descabellada: abrir un blog. Confieso que dudé varios días en ‘entrarle’, pero no abandoné la idea ya que podía ser una manera alternativa de expresarme. Así fue como Ceteris Paribus llegó al mundo con la timidez que jamás me ha caracterizado, pero con la verdadera intención de quitarme las capas de piel y hacerme de un espacio… el primero de muchos.

August 1, 2008

Primero de Agosto



Ella es única. Me encanta que sea tan directa y que no se ande con rodeos. Ella es libre, le nace sabiduría por la boca y su risa escandalosa es capaz de conquistar a una multitud. Ella tiene una mente brillante, un corazón amarrado a las paredes de su cuerpo y un par de ojos que arrojan chispas cuando parpadean. Ella es muchas historias entrelazadas, ella es valiente, ella es una taza de té por las noches, ella es subjetiva y ella sabe ser amiga. Ella es trabajadora y a ella le duele la garganta cuando algo le preocupa. Ella es color rojizo y huele a frutas cítricas. Ella es capaz de contenerte en su tierno abrazo. Ella escucha música y se adueña de la pista de baile. Ella es una gran compañía. Ella es ocurrente, chistosa, inteligente, amena, educada, amable. Ella es un museo humano de fotografías. Ella es intensa y talentosa: los poemas nacen entre los dedos de sus pequeñas manos que también acarician vidas ajenas. Ella es preciosa. Ella se tira al drama y hasta eso lo hace con toque personal. Ella sabe escuchar a los demás y ella nunca juzga. Ella es complicada. Ella es admirable. Ella es independiente. Ella ama con pasión y se entrega al paraíso del amor sin medida. Ella grita, llora, sonríe, juega. Ella cocina delicioso. Ella es sorprendente. Ella es fácil de querer y difícil de olvidar. A ella le encanta dar consejos, ella tiene un sentido del humor contagioso. Ella es transparente y mágica. Ella es un paraíso de emociones. Ella frunce el ceño y dice que NO. Yo la respeto porque ella es así y la adoro cada vez más porque nunca deja de ser ella.