
Tal vez sea yo rara en términos de puntualidad o al menos es lo que me han hecho pensar los últimos acontecimientos.
La semana pasada agendé una cita con un cliente; él mismo me confirmó el horario por teléfono e incluso me recomendó un estacionamiento decente donde podía dejar a Horacio*. Como es mi costumbre, dejé todo la información y outfit preparado una noche anterior para evitar prisas y así llegar con calma, relajada y lista para conquistar al cliente. Llegué poco antes de la hora acordada y me anuncié con la recepcionista. Ella, desconcertada, me dijo que Fulano de Tal no estaba en su oficina, pero que seguramente ya estaba en . Tomé asiento en la sala de espera y al cabo de cinco minutos de acerca la recepcionista para informarme que Fulano de Tal tardaría alrededor de 20 minutos màs en llegar. Miré mi reloj y le dije que esperaría. Eso me pasa por llegar temprano, me dije. Me entretuve reorganizando mi agenda y miré mi reloj minutos más tarde. Ya había pasado casi media hora desde la última noticia del Fulano. Cuando me acerqué a la recepcionista otra vez me dijo en tono de disculpa que Fulano tardaría otros veinte minutos. Antes de enojarme dejé mis datos completos y pedí que le avisaran a Fulano que estuve esperándolo. Salí de ahí enojada con el Fulano por dejarme plantada, por hacerme perder un buen rato, pero supuse que me llamaría para pedir una disculpa o al menos para justificarse con algún pretexto barato. Pero nada de esto sucedió. Ningún mail, ninguna llamada. Al cabo de dos días me respondió un email para reagendar la cita a la cual llegué -otra vez- puntual. En esta ocasión SI estuvo el Fulano y... ¿creen que se disculpó? Ja!!! Sólo me dijo "perdón por el otro día, pero en esta ciudad tan caótica uno ya no puede organizarse bien" Evité contestarle por cortesía pero me quedé pensando en que YO sí puedo organizarme, YO sí puedo llegar a tiempo a mis citas, YO sí tengo la decencia de avisar si se me hace tarde o si hubo algún accidente/manifestación que entorpece la circulación, YO sí pienso y respeto el tiempo de los demás y YO también vivo en esta ciudad.
Desafortunadamente no es la primera ni la última vez que me sucede algo así. En este caso fue algo de negocios, pero me pasa con algunas amistades también. Acordamos un horario y nadie lo respeta. Hoy tuve un evento/presentación de nuevos productos y empezó una hora y media más tarde. La semana pasada asistí a otro evento y éste empezó con casi dos horas de retraso. Es terrible saber que si uno desea que la gente acuda a determinado lugar (entiéndase evento social y/o laboral) se deba tomar al menos una hora para que se junte la concurrencia. El tránsito de la ciudad es el pretexto. Lo puedo entender porque lo vivo en carne propia y sé que a veces (o casi siempre) es imposible encontrar vías alternas despejadas y más en horarios pico. Sin embargo, hago el esfuerzo y considero el horario para programar mis tiempos. ¿Acaso esto me hace un ser puntualmente extraño ante el resto? ¿Acaso la impuntualidad no es considerada falta de respeto? ¿Será que soy exagerada?
Algunos dirán que debo relajarme, ser como el resto y tomar mis 10 ó 15 minutos de tolerancia, pero me cuesta mucho trabajo porque -al menos a mí- me enseñaron que la puntualidad forma parte de nuestra imagen como personas y que ésta es parte de la cortesía ante los demás. Repito, entiendo que a todos se nos puede hacer tarde, pero si consideramos que todos -o casi todos- tenemos un teléfono móvil, me parece todavía más increíble que nadie tome dos pesos de su línea de crédito para decir "voy un poco retrasada, llegaré 5 minutos después de la hora acordada".
¿Será mucho pedir?
La semana pasada agendé una cita con un cliente; él mismo me confirmó el horario por teléfono e incluso me recomendó un estacionamiento decente donde podía dejar a Horacio*. Como es mi costumbre, dejé todo la información y outfit preparado una noche anterior para evitar prisas y así llegar con calma, relajada y lista para conquistar al cliente. Llegué poco antes de la hora acordada y me anuncié con la recepcionista. Ella, desconcertada, me dijo que Fulano de Tal no estaba en su oficina, pero que seguramente ya estaba en . Tomé asiento en la sala de espera y al cabo de cinco minutos de acerca la recepcionista para informarme que Fulano de Tal tardaría alrededor de 20 minutos màs en llegar. Miré mi reloj y le dije que esperaría. Eso me pasa por llegar temprano, me dije. Me entretuve reorganizando mi agenda y miré mi reloj minutos más tarde. Ya había pasado casi media hora desde la última noticia del Fulano. Cuando me acerqué a la recepcionista otra vez me dijo en tono de disculpa que Fulano tardaría otros veinte minutos. Antes de enojarme dejé mis datos completos y pedí que le avisaran a Fulano que estuve esperándolo. Salí de ahí enojada con el Fulano por dejarme plantada, por hacerme perder un buen rato, pero supuse que me llamaría para pedir una disculpa o al menos para justificarse con algún pretexto barato. Pero nada de esto sucedió. Ningún mail, ninguna llamada. Al cabo de dos días me respondió un email para reagendar la cita a la cual llegué -otra vez- puntual. En esta ocasión SI estuvo el Fulano y... ¿creen que se disculpó? Ja!!! Sólo me dijo "perdón por el otro día, pero en esta ciudad tan caótica uno ya no puede organizarse bien" Evité contestarle por cortesía pero me quedé pensando en que YO sí puedo organizarme, YO sí puedo llegar a tiempo a mis citas, YO sí tengo la decencia de avisar si se me hace tarde o si hubo algún accidente/manifestación que entorpece la circulación, YO sí pienso y respeto el tiempo de los demás y YO también vivo en esta ciudad.
Desafortunadamente no es la primera ni la última vez que me sucede algo así. En este caso fue algo de negocios, pero me pasa con algunas amistades también. Acordamos un horario y nadie lo respeta. Hoy tuve un evento/presentación de nuevos productos y empezó una hora y media más tarde. La semana pasada asistí a otro evento y éste empezó con casi dos horas de retraso. Es terrible saber que si uno desea que la gente acuda a determinado lugar (entiéndase evento social y/o laboral) se deba tomar al menos una hora para que se junte la concurrencia. El tránsito de la ciudad es el pretexto. Lo puedo entender porque lo vivo en carne propia y sé que a veces (o casi siempre) es imposible encontrar vías alternas despejadas y más en horarios pico. Sin embargo, hago el esfuerzo y considero el horario para programar mis tiempos. ¿Acaso esto me hace un ser puntualmente extraño ante el resto? ¿Acaso la impuntualidad no es considerada falta de respeto? ¿Será que soy exagerada?
Algunos dirán que debo relajarme, ser como el resto y tomar mis 10 ó 15 minutos de tolerancia, pero me cuesta mucho trabajo porque -al menos a mí- me enseñaron que la puntualidad forma parte de nuestra imagen como personas y que ésta es parte de la cortesía ante los demás. Repito, entiendo que a todos se nos puede hacer tarde, pero si consideramos que todos -o casi todos- tenemos un teléfono móvil, me parece todavía más increíble que nadie tome dos pesos de su línea de crédito para decir "voy un poco retrasada, llegaré 5 minutos después de la hora acordada".
¿Será mucho pedir?
* Mi coche responde al nombre de Horacio. Tiene zapatos negros de goma, goza de ir al auto-lavado-spa, pero a veces se intimida por tantos que miran con envidia su reluciente traje color rojo.
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1 Cositos por leer:
Creí que ibas a hablar de la edad de tener hijos, ¡menos mal!
Yo tolero muy mal los retrasos, y sobre todo los retrasos de las reglas de mis parejas. Esos son angustiantes.
Mus
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